El nombre es importante, cualquiera vale, pero unos valen más que otros. Deberíamos intentar que sea corto y fácil de recordar. Si es la suma de iniciales de dos o más personas, -todo un clásico en España-hay que huir de palabras complejas o impronunciables.
En este caso el nombre nos lo proporciona el cliente. La urbanización se llama MARMAR. Es evidente que el propio nombre ya está comunicando algo importante: se trata de casas junto al mar.